<PSICOANALISTA> «Quiero comentarle mi inconformidad con mi esposa. Aún cree estar viva. Afirma que puede respirar, hablar, caminar y otros ademanes de los seres vivos. No sé qué hacer con ella. Por más que trato, no puedo hacerla caer en la cuenta que está muerta». El doctor mira a su paciente con resignación y le dice: «—Muy buen comienzo. Por ahora, centrémonos en su infancia y recuerde que usted nunca estuvo casado—». (Julián Arbeláez Martínez)